M.E.: "Buenos días, Rosa"
Y Rosa sale con su brillante sonrisa y va directa a prepararme el cortado y la chocolatina, a veces, me mira y pregunta. "lo de siempre, ¿no?".
Para mí la cafetería no es solo un lugar donde descanso, me recompongo con mi cortado o me río y bromeo con Rosa o los compañeros, es también un lugar donde me entero de muchas, muchísimas cosas.
Rara es la semana que no entro allí y cuando me sirve el café le pregunto por algún chico, por un incidente,...
M.E.: "¿Es verdad que a Miguel le tratan mal?".
Rosa: "Eso no lo he visto, pero viene a comprar chicles y se le pegan como moscas y le piden la mitad".
M.E.: "Abusan, claro. Como no se relaciona bien, así pensará que le aprecian y solo se aprovechan".
Rosa: "Yo el otro día les dije que le dejaran en paz, que eran para él".
M.E.: "Tengo que hablar con él para que no compre tantos o para que no los regale".
Otro día me comentaron una alumnas que chicos de ciclos les molestaban.
M.E.: "Rosa, me han dicho unas chicas, el grupo de Ainara, las que se sientan en esa mesa, (señalo con el dedo el lugar), que los chicos de ciclos se meten con ellas y les tiran el papel del bocadillo, ¿has visto algo?".
Rosa suspira, me mira con intención y dice: "Hay de todo, ellas también les enredan".
M.E.: "Vale, ya entiendo, ¿quienes son ellos?".
Rosa: "Son de carrocería, mira, ahora entran dos".
Miro sin ningún disimulo, los alumnos tienen que estar en clase a horas de clase y si entran en la cafetería es por algo.
M.E.: "¿No tenéis clase?".
Miran con cara de fastidio, uno sigue hacia su mesa habitual,otro se acerca a pedirle a Rosa un bocata y una cocacola; y contestan con desgana que esta la tienen aprobada y no hace falta que vayan. Estoy segura de que no es cierto, pero lo dejo pasar, comprobarlo y tomar medidas me llevaría mucho tiempo, ya hablaré con el jefe de estudios de ciclos. Le informaré y él verá que medidas son más idóneas para evitar estas situaciones.
Pero no es solo eso, a veces llego y le digo que me he olvidado el monedero en casa y me tendrá que fiar, suelo poner cara de pena y ella no duda en hacer todas las bromas que se le ocurren para que nos riamos. Le pedimos hielo para los lesionados, clara de huevo cruda para los quemazos, bocadillos para los que se marean,..
A mí me parece un lujo poder contar con la cafetería y, sobretodo, con Rosa, gracias por estar ahí y por estarlo tan bien.
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