Tenía a mis chicos y chicas de 2º de ESO rellenando una hoja en la que debían describirse; ahora les pedía que utilizaran cinco líneas para hablar de su aspecto físico y otras cinco para sus rasgos de carácter.
"Venga, que solo tenéis 7 minutos esta vez".
Me llama mucho la atención leer cosas como:
"Soy chica, me llamo Sonia, tengo un hermano de 8 años, vivo en Cabañas, vivo con mis padres, tengo una abuela y un abuelo. Tengo una habitación para mí".
La leí tres veces, no podía creer que una niña no dijera casi nada de ella misma, lógicamente hablé con la tutora y planeamos unas sesiones de refuerzo de su autoestima.
Frente a esto también se puede leer: "soy alta, tengo el pelo largo y sedoso, mis labios son bonitos, ni gruesos ni finos, tengo los ojos marrones aunque algunas personas dicen que están entre marrones y verdes, llevo siempre vaqueros porque me quedan muy bien...".
Con los chicos es parecido, recuerdo uno que me llamó poderosamente la atención:
"No sé qué decir de mí, no tengo nada especial, soy delgado y soso, nada más".
No es cierto, es encantador, dulce, ágil, tímido y con una sonrisa que seguro a dejado sin aliento a más de una. Esta descripción la hizo hace algunos años y me consta que ahora encontraría muchas cualidades que escribir. Otros no dejan de sorprenderme, este año un chico hizo esta descripción:
"Está mal decirlo, pero soy guapo, tengo el pelo rizado, no soy alto pero calzo un 38 de pie, eso es que voy a crecer más. Estoy delgado y procuro vestir bien".
Me encantó, genial, tengo cosas buenas y las reconozco y las que no me parecen tan buenas, pues no pasa nada, van a mejorar. Esto es una visión positiva de mí mismo, y añado que acertada, es guapo.
Las descripciones sobre su carácter aportan menos porque suelen ser sucesiones de palabras, a veces intercalan contradicciones que justifican de formas muy divertidas:
"Soy tranquila y buena amiga de mis amigas, aunque a veces tengo muy mala leche, pero solo si me dan motivos".
"Soy trabajadora, a veces vaga, pero solo con lo que no me gusta".
Al terminar el tiempo les pido que me las regalen y siempre encuentro lo mismo:
Carmen: "Vvas a leerlas en voz alta?"
Julio: "¿Vas a enseñárselas a otros profesores?"
No, no a todo, es para mí, las leo en casa para conocerlos y en caso de ver respuestas extrañas comentarlo a los tutores o a orientación.
Este momento es el mejor, les miro con picardía y les pregunto:
Normalmente se quedan sorprendidos y vuelvo a hacerles preguntas:
M.E.: "¿Os describiría igual un amigo que alguien a quien no le caéis bien?"
Roberto: "no, el otro te pone a caldo"
Belén: "Los amigos ven lo bueno y los otros lo malo"
M.E.: "¡Ah!, ¿todos tenemos bueno y malo?"
Jesús: "Sí, pero solo nos gusta hablar de lo bueno"
Cristina: "Lo malo a veces se lo inventan para hacerte daño"
Jesús: "No siempre, a veces es verdad"
M.E.: "¿Recordáis la tarta?, cuando os decía que la verdad es como una tarta dividida en porciones, pues creo que es lo mismo"
Pilar: "Si, pero a veces hacen el trozo de tarta malo muy grande y no es así"
¡Cómo me gustan!, solo puedo sonreír y darles la razón, a veces hacemos más grande un trozo u otro, nosotros y los otros.
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