Hoy he vuelto a mis sesiones de convivencia, tabajo bastante el tema de las emociones, les comento que si no hay emoción no hay conflicto. Me miran un poco escépticos, se que les choca esa información, les hago dudar y me gusta, si consigo "descolocarlos" abren más su mente, o mejor, la cierran menos.
Entonces les comento: “no se, a veces estoy en casa tirada en el sofá y mi hermano me dice que me quite, que le deje sitio, que también quiere ver la tele, y unos días le mando a la porra y otros le hago sitio y podemos estar los dos juntos sin problemas, ¿os ha pasado algo así?”.
- No, yo siempre discuto con mi hermano.
- A mí me pasa eso con mi hermana.
- ¿Y eso qué tiene que ver con los problemas?
Esa pregunta me gusta, (alguien empieza a pensar), así que contraataco con otra “¿de qué depende que reacciones de una forma o de otra?”
- No se.
- “¿Seguro que no lo sabes?, no me lo creo”.
- Pues no se, que un día estoy más tranquila y otro estoy fastidiada.
- “Exactamente, depende de tu estado de ánimo, o de lo que es lo mismo, DE TUS EMOCIONES”.
Hoy están poco participativos, creo que ha sucedido algo y tienen miedo a mostrarse vulnerables así que cambio de planes, no voy a pedirles participación directa que no la voy a encontrar, mejor les leo una historia inventada por mí sobre un chico que va por primera vez a la discoteca, describo la situación previa, lo que piensa, cómo se prepara la ropa, cuando se encuentra con los amigos, la primera impresión de la discoteca, cómo cambia el ambiente con el paso del rato, cómo conoce a una chica,..., y dejo huecos a lo largo de la historia, 11 para ser exactos, en los que ellos ponen nombre a las emociones, es divertido, les engancha. Con la historia no se sienten tan vulnerables, siempre se repite alguna emoción y eso les ayuda a comprender que es normal lo que sienten (al menos es frecuente), que no pasa nada porque nombren las emociones en voz alta.
Entienden que podemos vivir muchas emociones a la vez, que además pueden ser contradictorias y que eso es normal, como les digo en broma: “los animales son sentidores sucesivos, nosotros sentidores simultáneos”. Eso es normal, pero nos puede sentar mal, nos sentimos contradictorios, estar aquí y allí a la vez no es cómodo, pero no lo olvidéis, es normal; ni bueno ni malo, solo normal. Asienten con la mirada, alguno incluso sonríe aliviado, me alegro por ellos. Se que esa "normalidad" les alivia, son adolescentes y si algo abunda en esa época son las contradicciones.
En días como éste en los que me cuesta que arranquen dudo seriamente de mi capacidad de comunicación, dudo siha sido adecuado haber tenido casi que empujarles para que participen un poco, para que comenten u opinen algo, pero al final me siento muy bien, al menos una parte del mensaje les ha llegado.
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